Rosario Castellanos fue una escritora, periodista y diplomática mexicana que nació el 25 de mayo de 1925 en Ciudad de México, pero creció en Comitán, Chiapas, la tierra que marcaría a fuego toda su producción literaria.
Es una de las voces más necesarias e implacables de la literatura mexicana del siglo XX y fue la primera escritora en rasgar el velo del México oficial para desnudar dos verdades... la doble opresión de la mujer (sometida por el machismo y la tradición) y el olvido sistemático de los pueblos indígenas.
Con una lucidez desarmante, ironía y una sensibilidad inquebrantable, transformó el dolor y el silencio en una de las herencias culturales más ricas del continente y su pluma derribó los muros de Comitán y las certezas del patriarcado.
Tras una vida como docente en universidades, fue nombrada embajadora de México en Israel en 1971. En Tel Aviv continuó escribiendo y ejerciendo la diplomacia hasta que el destino le propinó un final abrupto, falleciendo el 7 de agosto de 1974 debido a una descarga eléctrica accidental provocada por una lámpara en su residencia, pero su voz quedó sembrada en la tierra como las raíces de los ceibas chiapanecos.
Tenemos que reír. Porque la risa, ya lo sabemos, es la primera evidencia de libertad.

