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miércoles, 17 de junio de 2026

La luna desafiaba la noche


La luna desafiaba la noche con su herida de plata,
tajo incandescente en el lomo oscuro del cielo,
decreto de olvido sobre los tejados mudos,
linterna del mundo
que enciende hogueras de escarcha.

La luna desafiaba la noche con su herida de plata,
faro insomne que el miedo desnuda y retrata,
soberana,
invicta,
libre,
rebelde,
eterna,
puño de cuarzo que rompe todas las rejas
y abre de par en par las puertas del alba.

La luna desafiaba la noche con su herida de plata.

SsJ





Siglo XXI


Avanzamos de espaldas al mañana,
convencidos de elegir las cadenas
y compramos una esclabitud libre y voluntaria,
una obediencia disfrazada de deseo
que vende promesas hechas de humo.

El progreso viaja en reserva
con los ojos fijos en el pasado
y los bolsillos llenos de promesas
pero somos una mentira multitudinaria
y ruidosamente solitaria,
un espejismo repetido
hasta convertirse en paisaje.

Nos hundimos en el oceáno de las pantallas,
naufragos de oleadas de información vacía,
de voces que no dicen nada
y de silencios que lo gritan todo
como islas conectadas
por cables invisibles y corazones rotos.

Consumimos guerras como entretenimiento diario,
con un dolor anestesiado,
mientras la muerte desfila
entre bombardeos que imponen la paz armada
y siembran la tierra con cuerpos y cenizas,
salvando a la nación,
destruyendo al ser humano,
cortesía salvaje vestida de traje,
sonrisa afilada,
que dicta lo que temes,
lo que piensas,
lo que callas.


En la era del gigante enano del sistema,
un monstruo vigila el planeta entero
y devora el futuro de las nuevas generaciones,
levantando fronteras de odio
en nombre de patrias heridas.

Pero mi garganta ya no acepta más mordazas
y frente al estruendo de la tiranía
la palabra se vuelve trinchera
y cada silaba,
un disparo contra el olvido,
escupiendo el miedo
sobre el muro de la impunidad.

Este siglo,
por mucho que lo intenten los mercaderes del miedo,
no les pertenece,
por eso seguimos nombrando las heridas,
las guerras, las injusticias,
los cuerpos ausentes...
porque toda esperanza,
por pequeña que sea
es una forma de resistencia.

SsJ




jueves, 30 de abril de 2026

Mi madre


Mi madre tenía las manos cansadas
y el corazón siempre despierto,
la voz que calmaba tempestades
y el abrazo que apartaba mis miedos.

Mi madre no era perfecta,
era real,
y por eso
es inmensa.

Mi raiz
y el cielo que puedo tocar.

SsJ




miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi rincón favorito


Mi rincón favorito es una orilla
que habita en el cuerpo de una mujer,
un mar lento,
sal en la piel.

Allí el pasado se vuelve agua
y el futuro es una luz
temblando en el horizonte.

Sueño sin cerrar los ojos,
me quedo,
respiro,
y entiendo que a veces
vivir es dejarse llevar
como una ola
que no pregunta de dónde viene
ni a dónde va.




lunes, 23 de febrero de 2026

A mitad de camino...


A mitad de camino
descubrí que no era tarde ni temprano,
que no había llegada ni regreso,
solo el temblor de seguir avanzando
con las manos llenas de dudas
y el corazón todavía despierto.

A mitad de camino
el suelo empezó a respirar,
y comprendí que no avanzaba sobre tierra firme,
sino sobre recuerdos y promesas
que aún no sabían su nombre.

Las señales se deshicieron como humo,
los relojes perdieron el pulso
y el tiempo dejó de preguntarme a dónde iba.
Solo quedaba el gesto de seguir,
ese impulso extraño
que nace cuando todo tiembla
y aun así eliges seguir caminando,
dar un paso más,
aunque no veas el final.

A mitad de camino
aprendí a soltar los mapas heredados,
a caminar sin promesas ajenas,
a escuchar mi propia voz
entre el ruido del mundo
y las certezas que ya no me nombran.

A mitad de camino
me encontré conmigo
sentada al borde del cansancio,
con los bolsillos llenos de ausencias
y una luz pequeña, obstinada,
guardada en el pecho.

A mitad de camino
dejé de pedir permiso al miedo,
me quité el peso de lo que no fui,
y entendí que las cicatrices
son señales de que estuve viva.

A mitad de camino
no se elige el destino,
se aprende a caminar
mientras el mundo se transforma
debajo de tus pies.




lunes, 22 de diciembre de 2025

Geografía del contradicho


Vivo en esta calma furiosa
que me empuja hacia dentro mientras huyo,
en esta certeza incierta
de saber que amar es caer de pie
una y otra vez.

La vida me regala un orden caótico,
un equilibrio inestable
donde todo arde despacio
y el tiempo corre quieto
sobre mis heridas nuevas.

Te amo con una ternura salvaje,
con una fe descreída
que cree incluso cuando duda,
porque la pasión es esa paz violenta
que incendia el cuerpo
y aquieta el miedo.

Somos luz oscura,
hogar errante,
presencia ausente
que se encuentra justo cuando se pierde.

Y en este silencio ensordecedor
donde el deseo grita mudo,
aprendo que vivir
es habitar la contradicción,
amar sin medida,
arder sin consumirse,
y descansar despierta
en el temblor de estar viva.

SsJ




Manual de uso


Nos llaman ciudadanos
porque suena a ciudad,
pero nos quieren islas,
separadas, cansadas,
fáciles de mover en el mapa
sin preguntar al corazón.

Nos llaman libres
para que no preguntemos quién cierra las puertas,
nos llaman elección
cuando el camino ya está marcado con flechas invisibles.

Dicen informar
y esconden el verbo formar,
dicen paz
y afinan los misiles,
dicen defensa
y practican el ataque.

No nos cuentan el mundo...
nos enseñan cómo mirarlo.

A los muertos los llaman daños colaterales,
a los pobres los llaman coste,
a las guerras las llaman misiones,
a la rabia la llaman radicalismo
y al fascismo...
lo llaman opinión respetable.

Repiten la mentira
hasta que aprende a andar sola,
hasta que entra en las escuelas,
en las mesas familiares,
en las conversaciones que terminan en silencio
porque discutir la verdad cansa
y callar parece más cómodo.

Nos quieren quietos, productivos, agradecidos,
con la cabeza inclinada y el corazón anestesiado,
dóciles para aceptar
que este es el único mundo posible.

Pero las palabras recuerdan
lo que fueron antes de ser usadas como arma,
y aunque las doblen,
aunque las pisen,
aunque las manchen de ruido,
todavía hay voces que saben leer,
porque pensar sigue siendo
el acto más peligroso...
y despertar,
la verdadera revolución.

SsJ




martes, 26 de agosto de 2025

Los ausentes


Hay quienes trazan mapas sobre tu espalda
pero nunca recorren los caminos,
se quedan en la ventana,
midendo la lluvia que a ti te empapa,
sin mojarse jamás los labios con la tormenta.

Son voces que reclaman cosechas
en tierras que nunca sembraron,
miradas que exigen frutos
de un árbol que nunca cuidaron.

Tú, que levantas la voz
para pedirme lo que nunca has sabido dar
no sabes lo que es sostener el silencio
cuando las paredes tiemblan.

Cuando el tiempo se arruga
en la piel de los mayores,
yo permanezco velando sus horas lentas,
y tú, que tanto reclamas,
no estás,
te pierdes entre excusas
mientras el peso descansa en mis manos.

Y yo, en silencio,
con las raíces cansadas de sostener,
aprendo que hay ausencias
que pesan más que cualquier piedra
y que la soledad a veces
lleva nombre de multitud.

SsJ





lunes, 21 de julio de 2025

Inventaremos poemas


Inventaremos poemas
cuando ya no queden palabras,
cuando se apaguen las luces de la ciudad
y solo nos alumbre el eco de lo que fuimos,
cuando el silencio nos rodee
y nos hablemos solamente con la mirada.

Inventaremos poemas
y los escribiremos con las yemas de los dedos
en la piel tibia del atardecer,
sin tinta,
sin papel,
acariciando la sombra de los días que nos dolieron,
construyendo versos con cada cicatriz que no supimos nombrar,
con cada ausencia que se nos quedó dormida en el pecho.

Iventaremos poemas sin rima
que sabrán a verdad,
a casa, a piel compartida sin miedo,
poemas que nacerán del cansancio y del amor,
que se escaparán entre suspiros
y se esconderán en las grietas de las sábanas,
en los silencios compartidos.

Inventaremos poemas
aunque no sepamos cómo,
aunque duela,
aunque el mundo no entienda.

Inventaremos poemas, amor,
y en cada uno de ellos
te escribiré con la tinta de lo que callo,
de lo que deseo,
de lo que sueño,
para vivir siempre y para siempre
en la piel que lleva escrito tu nombre.

SsJ




miércoles, 25 de junio de 2025

Donde se acuna el alma


Gracias por ser refugio cuando el mundo arde,
por quedarte sin promesas
y abrazar incluso mis ruinas como si fueran hogar.

Para mi hermana Bárbara y mi hermanita Cris




jueves, 19 de junio de 2025

La vida


La vida —dicen— es un suspiro,
pero a veces no deja respirar.
Es un regalo,
aunque venga sin ticket de cambio.

La vida te hace promesas con tinta invisible
y besa con la boca llena de despedidas,
te parte
para que aprendas a juntarte,
te confunde
para que dejes de buscar respuestas
y empieces a hacerte preguntas.

La vida es un poema mal puntuado:
a veces le faltan comas,
otras le sobran puntos finales.
Es una metáfora constante,
una ironía final,
un juego de palabras
donde “vivir” también significa “perder”,
y a veces “perder”
es otra forma de encontrarse.

La vida no es lo que pasa,
es lo que pesa
y a veces lo que pasa…
pesa más que lo que queda.

La vida,
esa contradicción,
ese caos donde florece lo imposible,
ese campo de batalla
donde cada gesto de amor
es una victoria.

La vida…
con sus trampas,
con sus giros,
con sus luces,
con sus sombras.
La vida no siempre duele,
pero nunca, nunca,
pasa sin dejar huella.

La vida, amor,
no siempre es vivir.
A veces es sobrevivir,
a veces es resistir,
y a veces —muchas veces—
es sentir.

SsJ





Multitudes


Demasiada gente.
Demasiado ruido.
Demasiadas voces hablando al mismo tiempo,
demasiadas palabras lanzadas al aire como piedras,
demasiadas miradas que rozan, juzgan, atraviesan.

A veces me cuesta respirar entre tanta pesencia ajena, entre tanto empuje invisible, entre tanto mundo que no se detiene. Me cansa el bullicio de las calles, los cuerpos que chocan sin pedir perdón, las risas demasiado fuertes, las conversaciones sin alma, la urgencia con la que todo el mundo parece tener prisa por ir a ningún sitio.

Multitudes por fuera
y también por dentro.
Un ruido que no cesa,
un murmullo que crece hasta volverse grito,
una sensación constante de estar rodeada
pero sola.

Solo ruido. Solo movimiento. Solo un corazón que late demasiado rápido tratando de encontrar un lugar donde quedarse quieto, respirando, latiendo, sintiendo.

Camino entre multitudes que no miran,
que no oyen,
que no se detienen.
Que no soportan el silencio
porque entonces tendrían que escucharse.

Porque entre tanta gente,
entre tanto mundo,
a veces me pierdo.
Y lo único que deseo
es volver a habitarme
sin que nada me duela.
Solo yo,
al fin,
en paz.

SsJ




sábado, 12 de abril de 2025

Mientras se agota el corazón


Mientras se agota el corazón,
yo sigo aquí,
respirando entre ruinas,
mordiendo palabras
que no quiero tragar.

Hay días en que amar es una guerra,
y ser mujer
y ser voz en mitad del ruido.
Todo pesa.
Todo arde.
Todo sangra.

El mundo cae a trozos
y mientras se agota el corazón,
otros bailan sobre nuestros muertos,
otros firman acuerdos
que nunca nos nombran,
y nosotras…
nosotras seguimos pariendo vida
aunque nos la arranquen de cuajo.

Nos levantamos con las pestañas rotas,
pero seguimos.
Nos quitan casa, nombre, bandera,
pero seguimos.
Nos niegan, nos borran,
nos queman en silencio,
pero seguimos.

No hay tregua en esta piel
que aprendió a resistir
desde que supo amar
como no querían que amara.

Y aunque el pecho se vacíe
como un cántaro seco,
aunque las lágrimas escaseen
como pan en guerra,
aún late.
Aún queda.
Aún resiste.

Mientras se agota el corazón,
yo escribo.
Para no ceder.
Para no olvidar.
Para no rendirme.

Porque a pesar del miedo,
del cansancio,
del mundo que se derrumba,
sigo eligiendo el amor
como mi forma más feroz
de lucha.

SsJ




Nos están matando


Nos están matando
y el mundo cambia de canal.
Como si la sangre tuviera subtítulos,
como si el llanto se pudiera silenciar
con otro clic.

Nos están matando
bajo los escombros del silencio,
con bombas que no discriminan
ni cunas,
ni pechos,
ni nombres.

Nos están matando
y aún así hay quien pregunta
si somos humanos.
Nos diseccionan la dignidad
en debates sin alma,
como si la muerte necesitara contexto.

Nos están matando
y mientras tú decides si compartir o no,
alguien muere con el nombre
que nunca aprenderás a pronunciar.

Gaza no es un titular.
Es una cuna rota.
Un cuaderno calcinado.

Gaza no es un conflicto.
Es una masacre cronometrada,
una limpieza con firma internacional.

Nos enseñaron a llorar por unos
y a justificar la muerte de otros.
Nos dijeron que algunas vidas
valen menos,
duelen menos,
importan menos.


Pero yo no trago
sangre envuelta en diplomacia,
ni paz con condiciones,
ni derechos humanos con asteriscos.

En Gaza no queda refugio.
Ni túnel,
ni escuela,
ni hospital,
ni rincón del alma
que no haya sido bombardeado.

Yo no nací para callar.
Yo no quiero palabras bonitas.
Quiero justicia.
Quiero memoria.
Quiero que el mundo mire de frente
y se avergüence.

Reclamo mi rabia,
mi derecho a gritar,
mi deber de no callarme.

Nos están matando.
Y yo no puedo —no quiero—
mirar hacia otro lado.

SsJ




Volaron las palabras


Se abrió el cielo en mi pecho
como un cuenco sin fondo,
y de allí —sin permiso—
volaron las palabras.

No supe si eran pájaros,
mariposas o cenizas,
solo sé que se fueron
con tu nombre entre las alas.

La noche me hablaba en espejos,
en charcos de luna quebrada,
y tus dedos —aquellos que no olvidé—
me rozaban aún en el humo del sueño.

Mi lengua tejía jardines
en la forma imposible de tu espalda,
pero tú eras viento,
eras agua, eras nadie, eras todas.

Me escondí en las sílabas suaves
de un poema que nunca escribí,
y tú, mi amor de mil vidas,
te deslizabas por entre los versos
como quien no quiere quedarse.

Volaron las palabras.
Se fueron, sí. Pero dejaron migas,
miguitas de beso,
miguitas de rabia,
miguitas de aquella primera vez
que me sentí viva en tu mirada.

En mis sueños habitas
una casa hecha de voz y silencio.
Allí no hay fronteras, ni miedo,
ni nombre que nos quite el amor.

Volaron las palabras.
Y en su vuelo,
me encontré
con tu nombre escrito en mi pecho.

SsJ




miércoles, 22 de enero de 2025

Abrázame


Abrázame, no porque me falte el aire,
sino porque en tu abrazo
el mundo respira más lento.
Abrázame para recordar que aún tengo raíces,
que no me he deshecho
en el viento de los días sin nombre
porque tus brazos son un refugio,
un faro en la tormenta de esta soledad
que no avisa pero cala hasta los huesos.

Abrázame para que no me pierda,
para que no me disuelva en las sombras
de este mundo que grita sin escuchar.
Abrázame para que mi alma no se enfríe,
para que el corazón no se haga piedra,
para que mis alas no se sequen
antes de aprender a volar.

Abrázame, aunque sea por un instante,
para recordarme que soy humana,
que sentir no es un error.

Abrázame, no para quedarnos,
sino para enseñarme a volar.

SsJ





sábado, 5 de octubre de 2024

Me encontrarás

Si me buscas, no me hallarás en las palabras dichas, ni en los gestos visibles. Mi esencia no se encuentra en las frases que se deslizan por la superficie de una conversación, en el ruido ensordecedor de las multitudes que pasan sin detenerse. Me encontrarás en el espacio, entre cada suspiro, donde el silencio dibuja lo que nunca pude decir. Allí, en la quietud que abraza el alma, donde la calma se entrelaza con lo que más añoro... me encontrarás.

No soy eco en labios que balbucean,
ni sombra que danza en la luz del día,
soy el hilo invisible que teje sueños.


Soy el murmullo del viento en un día soleado, el eco sutil de un pensamiento que se escapa. Me encuentro en esos momentos de pausa, cuando el mundo parece detenerse y solo queda el suave latido del corazón resonando en el vacío. Cada latido es un susurro que te invita a descubrir lo que hay más allá de lo evidente. En ese silencio, en ese interludio entre el ruido y el ruido, encontrarás mi esencia... me encontrarás.

No me busques en lo externo, en lo efímero
porque soy el susurro del bosque,
un eco que danza en el alma
donde el tiempo se detiene.

Me encontrarás entre las olas que rompen con furia en el Paseo Nuevo, donde la brisa marina acaricia el rostro y el sonido del agua se mezcla con el canto de las gaviotas. El olor a salitre impregnará el aire que respiro y en ese aroma de lo eterno, estaré presente. Seré parte de ese horizonte infinito que se pierde en el azul, en la espuma que se desvanece, en el eco de las olas que siempre regresan, como un latido constante. Cuando el mar grita su historia de sal y viento, seré parte de esa sinfonía y las olas, con su danza interminable, traerán consigo historias de antaño, relatos de amores perdidos y sueños olvidados que el tiempo se ha llevado, pero que todavía flotan en el aire como fragmentos de recuerdos.

Me encontrarás donde las olas se estrellan
en la danza de espuma salvaje y rebelde,
en las huellas que el mar borra en la arena.

Entre los verdes paisajes que dibujan el corazón, el mío, rojo de tanto extrañar, se oculta en cada hoja, en cada brizna de hierba que el viento acaricia. Me encontrarás en el susurro de esos colores, en el suspiro de la tierra, en la esencia de la vida que renueva lo que el tiempo arrebató. Los árboles, me observan en silencio y en su presencia encuentro consuelo porque ellos también han sentido el paso del tiempo, las estaciones de la vida, y en su fortaleza, me inspiran a seguir buscando. En su sombra, me encontrarás reflexionando sobre lo que significa amar y ser amada, sobre el dolor y la alegría que coexisten en este viaje llamado vida. 

En el verde manto que cubre la tierra,
donde el amor crece como una flor silvestre,
mi corazón late, herido y sincero.

Me encontrarás entre las páginas aún por escribir, entre las letras que esperan cobrar sentido, entre los versos que anhelan ser leídos. Soy una historia en curso, un libro en blanco que guarda promesas y cicatrices, donde cada palabra, cada pausa, es un reflejo de lo que soy, de lo que fui y de lo que aún estoy por ser. En cada página, encontrarás fragmentos de mis sueños, mis miedos y mis anhelos, como si fueran estrellas que iluminan la noche oscura.

Soy la historia que se escribe con cada suspiro,
en cada capítulo, un nuevo comienzo,
en cada párrafo, un laberinto hacia lo desconocido.

Cuando me busques entre estas páginas, verás como mis pensamientos fluyen como ríos, se entrelazan como ramas de un árbol y se convierten en una historia que busca ser compartida. Cada letra, cada punto y coma, son una invitación a adentrarte en mi mundo, a conocer mis pasiones y mis anhelos más profundos.

En este bosque de palabras
me encontrarás buscando tu mirada
en un mapa de emociones,
en un laberinto de versos.

En la soledad de la escritura, me encontrarás en el murmullo de la tinta sobre el papel, en el sonido del teclado que resuena en la quietud de la noche. En esos momentos de introspección, donde la vida exterior se apaga y solo queda la voz interna, soy el eco de mis pensamientos que buscan ser comprendidos.

Me encontrarás buscando respuestas
donde solo mis sueños danzan.

Escúchame en la melodía de un vals que baila con el viento, en la cadencia de una música que evoca memorias pasadas. Allí, entre las notas suspendidas en el aire... te espero. Mi esencia se desliza en cada giro, en cada acorde, en la suavidad de un compás que se desvanece pero siempre regresa. En cada nota, en cada pausa, te invito a bailar conmigo, a dejarte llevar por el ritmo de la vida, por las melodías que nos envuelven y nos hacen sentir vivas. Así, si me buscas en la música, encontrarás un refugio, un lugar donde las emociones fluyen sin restricciones, donde el amor y la tristeza, la alegría y la melancolía se entrelazan en una sinfonía que habla al corazón. Cada vez que escuches un vals, recuerda que estoy allí, danzando en el aire, moviéndome al compás de tus sentimientos.

Baila conmigo el eterno vals del tiempo.

Y si buscas más allá, me encontrarás entre los sueños, en esos instantes en que el alma vuela libre. Ahí, en el territorio de lo imaginado, de lo no dicho pero sentido, estaré esperando, entre lo posible y lo que nunca será. Los sueños son los mapas de nuestra interioridad, trazan caminos que nos invitan a explorar lo desconocido, a arriesgarnos a vivir en un mundo donde todo es posible.

Me encontrarás en un tiempo suspendido,
allí donde los sueños florecen.

En cada sueño hay una historia que contar, un mensaje que descifrar. Cuando cierres los ojos y dejes que tu mente vuele, me encontrarás en los rincones más oscuros y en los paisajes más luminosos. Así, si me buscas, sabrás que siempre estuve ahí, entre lo sutil, lo efímero, lo profundo. Me encontrarás en todo lo que no se ve, pero se siente, en el amor que se expresa en un gesto, en la amistad que florece en los momentos compartidos, en ese hilo invisible que une corazones, que teje historias en el lienzo de la vida.

Me encontrarás en cada orilla a la que llegues.

Cada búsqueda es un viaje, una exploración del alma que nos lleva a descubrir no solo lo que hay en el exterior, sino también lo que habita en nuestro interior. Cuando dejes de buscar en la superficie y te adentres en el silencio, allí me hallarás entre las olas, los sueños y las melodías, recordándonos que la conexión más profunda se encuentra en el corazón.

Me encontrarás en el silencio más profundo,
más allá de lo visible
en esta danza de la vida,
de sueños y melodías.

SsJ