miércoles, 12 de agosto de 2026

Carlos Pellicer

Carlos Pellicer Cámara fue un escritor, poeta y político mexicano que nació el 16 de enero de 1899 en San Juan Bautista (Tabasco, México) y falleció el 16 de febrero de 1977 en Ciudad de México.









¿Qué harás?
¿En qué momento tus ojos
pensarán en mis caricias?
¿Y frente a cuales cosas,
de repente, dejarás,
en silencio, una sonrisa?




Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.




En una de esas tardes
sin más pintura que la de mis ojos,
te desnudé
y el viaje de mis manos y mis labios
llenó todo tu cuerpo de rocío.




Nada nos hiere tanto
como hallar una flor sepultada
en las páginas de un libro.
La lectura calla;
y en nuestros ojos,
lo triste del amor
humedece la flor
de una antigua ternura.




Tu cuerpo es el país de las caricias,
en donde yo, viajero desolado
- todo el itinerario de mis besos -
paso el otoño para no morirme,
sin conocer el valor de tu ausencia
como un diamante oculto en lo más triste.



Yo había puesto
encima de mi pecho,
un pequeño letrero que decía:
"Cerrado por demolición".
Y aquí me tiene usted pintando las paredes,
abriendo las ventanas,
adornando la mesa con la flor amarilla
con que paga el otoño sus encantos.




Caroline Fourest


Caroline Fourest es una de las intelectuales, ensayistas y periodistas más influyentes, combativas y polarizadoras de la Francia contemporánea. Firme defensora de un feminismo combativo, los derechos LGBT y un laicismo universal, Fourest ha hecho de la trinchera mediática su hábitat natural, enfrentándose con igual ferocidad tanto a la extrema derecha política como a los fundamentalismos religiosos de cualquier signo.
Nació el 19 de septiembre de 1975 en Aix-en-Provence, Francia y atraída desde muy joven por los mecanismos del poder y la comunicación, se trasladó a París, donde se diplomó en Historia y Sociología.
La figura de Fourest cobró relevancia internacional durante sus años como columnista en el semanario satírico Charlie Hebdo y el diario Le Monde, pero además compagina las aulas (ha ejercido como profesora en el Instituto de Estudios Políticos de París) con el cine, dirigiendo documentales de corte político y social, dando el salto posteriormente a la dirección de cine de ficción.
En una época de verdades fragmentadas y trincheras sordas, ella ha decidido levantar la voz en mitad de la tormenta para rescatar el valor del pensamiento ilustrado y el derecho universal a la disidencia. Se ha convertido en una sombra incómoda para los fanáticos de cualquier dogma y en un faro lúcido para quienes se niegan a silenciar la razón, y nos enseña como sostener firmemente la mirada frente a la ceguera del mundo.





Vivimos en un mundo rabiosamente paradójico, donde la libertad de odiar jamás ha estado tan fuera de control en las redes sociales, pero la libertad de hablar y pensar jamás ha estado tan vigilada en la vida real.






El cuerpo donde habito | Microcuentos


El cuerpo donde habito es un libro de microcuentos que se van escribiendo desde la piel, el sueño y la memoria. Cada uno es una grieta por la que entra la luz, una palabra que se atreve a decir lo que muchas veces se calla.
A través de ellos recorreré el cuerpo como territorio, la herida como aprendizaje, el amor como refugio y la identidad como acto consciente. Hay silencio, deseo, resistencia y ternura... hay mujeres que caminan, que aman, que se nombran y que se quedan.
Este es un libro para leerse despacio, como quien se reconoce en un espejo... porque habitar el cuerpo también es una forma de escribir el mundo.



I. EL DESPERTAR

1.
Soñé que mi nombre flotaba sobre el agua.
Cada vez que alguien lo pronunciaba, el lago cambiaba de color y yo aprendía a respirar debajo.

SsJ



2.
La noche me habló con voz de mujer antepasada.
Me dijo que no tuviera miedo de la oscuridad, porque allí también nacen las flores.

SsJ



3.
Crecí dentro de una casa hecha de relojes rotos.
Por eso aprendí pronto que el tiempo no siempre avanza... a veces simplemente recuerda.



4.
Había pájaros viviendo en mi pecho.
No cantaban, pero batían las alas cada vez que el mundo intentaba encerrarme.


5.
El sueño se me quedó corto y tuve que inventar otro.


6.
Me dormí siendo una y desperté siendo muchas.
Todas yo.
Todas vivas.


7.
Las palabras se me caían de las manos y germinaban en el suelo.
Nadie entendía por qué el jardín hablaba.


8.
El día abrió los ojos a la vez que yo.
Durante un instante, nadie supo quién despertaba a quién.


9.
La lluvia cayó sobre la ciudad
como si alguien estuviera intentando borrar el pasado,
pero hay recuerdos que no se disuelven en el agua.


10.
Abrí la ventana para que entrara el viento
y se llevó tus palabras.



11.
Guardé tu recuerdo en el lugar más profundo del pecho.
A veces, cuando respiro muy despacio, todavía puedo oírlo.


12.
Guardé mis sueños en frascos de cristal.
Algunos aún laten esperando la noche.


13.
La ciudad dormía y yo caminaba dentro de un poema que nadie había escrito.


14.
La lluvia cayó durante horas sobre la ciudad.
Apagué la luz, pero la noche ya estaba dentro.


15.
Dos mujeres se besaban en mitad de la calle.
La ciudad, por un instante, dejó de fingir que no entendía el amor.



II. LA HERIDA

16.
Nos miramos sabiendo que el mundo no estaba hecho para nosotras.
Aun así, nos quedamos y seguimos bailando.



17.
Había un bosque creciendo en mi espalda.
Nadie me enseñó a cuidarlo pero aun así, floreció.


18.
La noche me cosió los párpados con hilos de sombra y silencio para que dejara de buscarte en el vacío de la habitación.


19.
Escribí mi historia con tinta invisible en el reverso de tus cartas.
Cada vez que las leas estarás sosteniendo todo aquello que nunca me atreví a decirte.



20.
El viento me contó secretos,
me habló de ciudades que nadie ha visitado
y de nombres que ya no pertenecen a nadie,
dejándome los oídos llenos de un polvo que sabe a olvido.


21.
Las cicatrices se me abrieron como pétalos de una flor nocturna
que solo florece en el olvido.
Eran las costuras de mi alma cediendo ante la belleza,
eco de tus promesas que naufragan contra las rocas de mi memoria.


22.
Hay noches en las que el silencio pesa tanto
que una podría jurar que el mundo se ha detenido.
Solo el recuerdo de tu voz devuelve al universo
el pulso para seguir girando.


23.
Nos quisimos como se quieren las tormentas:
sin pedir permiso,
sin medir las consecuencias,
entregándonos al estruendo sabiendo, desde el primer relámpago,
que el único destino posible era el naufragio.



24.
El invierno llegó temprano aquel año.
Las calles se llenaron de frío
y mi corazón de preguntas
que ya no tenían tu voz para responderlas.



25.
Recorrí tantos mapas ajenos
que terminé tropezando conmigo misma.


26.
Abrí la puerta esperando silencio
y me abrazó una vida entera respirando al otro lado.


27.
Me senté a esperar que algo pasara
hasta que entendí que ya estaba ocurriendo.


28.
La noche cayó sobre la ciudad en guerra
mientras caminaba descalza sobre la tierra húmeda. Desde entonces, cada paso me recuerda un nombre.


29.
Me dijeron que esperara...
Elegí moverme.


30.
Cada otoño el árbol perdía las hojas.
Nadie sabía que también
dejaba caer los recuerdos.
Por eso cada primavera volvía a florecer.




III. LA REVELACIÓN

31.
Inventé un idioma
donde la lluvía escribía los verbos
y las montañas respondían con ecos.



32.
Mientras dormía,
alguien cosió la luz con hilo de luna
y cambio de sitio mis inviernos.



33.
La descubrí el día que dejé de cerrar los ojos.
No iluminaba el mundo,
iluminaba el camino de regreso
y hacía florecer la noche.



martes, 4 de agosto de 2026

Rosario Castellanos


Rosario Castellanos fue una escritora, periodista y diplomática mexicana que nació el 25 de mayo de 1925 en Ciudad de México, pero creció en Comitán, Chiapas, la tierra que marcaría a fuego toda su producción literaria.
Es una de las voces más necesarias e implacables de la literatura mexicana del siglo XX y fue la primera escritora en rasgar el velo del México oficial para desnudar dos verdades... la doble opresión de la mujer (sometida por el machismo y la tradición) y el olvido sistemático de los pueblos indígenas.
Con una lucidez desarmante, ironía y una sensibilidad inquebrantable, transformó el dolor y el silencio en una de las herencias culturales más ricas del continente y su pluma derribó los muros de Comitán y las certezas del patriarcado.
Tras una vida como docente en universidades, fue nombrada embajadora de México en Israel en 1971. En Tel Aviv continuó escribiendo y ejerciendo la diplomacia hasta que el destino le propinó un final abrupto, falleciendo el 7 de agosto de 1974 debido a una descarga eléctrica accidental provocada por una lámpara en su residencia, pero su voz quedó sembrada en la tierra como las raíces de los ceibas chiapanecos.






Tenemos que reír. Porque la risa, ya lo sabemos, es la primera evidencia de libertad.





domingo, 26 de julio de 2026

Felisberto Hernández


Feliciano Felisberto Hernández Silva fue un escritor, compositor y pianista uruguayo que nació en Montevideo el 20 de octubre de 1902 y falleció el 13 de enero de 1964. De niño demostró un talento innato para la música, lo que lo llevó a formarse como pianista clásico. Sin embargo, la necesidad económica y su espíritu bohemio lo empujaron a una vida nómada... durante los años veinte y treinta, recorrió los pueblos del interior de Uruguay y Argentina ofreciendo conciertos en cines mudos, cafés de mala muerte y teatros semivacíos.
Hacia la década de 1940, abandonó las giras de piano para concentrarse en la escritura... Felisberto no escribía cuentos, abría rendijas hacia una dimensión donde los objetos tienen alma, los recuerdos se comportan como plantas trepadoras y la realidad se deforma con la lógica de un sueño. Fundó las bases de la literatura fantástica y del "realismo mágico" mucho antes de que estallara el boom editorial del continente e hizo de la timidez, el misterio de lo cotidiano y la música una forma única de habitar el mundo.





Lo maravilloso aparece en la vida cotidiana cuando dejamos de mirarla con los ojos de siempre.