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domingo, 14 de junio de 2026

Marjane Satrapi


Marjane Satrapi fue una historietista, pintora y directora de cine franco-iraní que logró el reconocimiento mundial gracias a su novela gráfica Persépolis, una obra autobiográfica que relata su infancia en Irán durante la Revolución Islámica y su compleja adolescencia en Europa. Nació el 22 de noviembre de 1969 en Rasht (Irán) y creció en Teherán en el seno de una familia de clase alta, laica, con raíces aristocráticas lejanas y fuertes ideales políticos progresistas, pero la Revolución Islámica de 1979 tiñó su infancia de uniformes oscuros, velos obligatorios y el estallido de bombas que fragmentaron su mundo. Su rebeldía, demasiado luminosa para el nuevo régimen, obligó a sus padres a enviarla lejos para salvarla.
A los catorce años conoció el destierro en Viena... en Europa descubrió que el exilio sabe a soledad, a frío y a un desarraigo que casi le cuesta la vida. Flotando entre dos mundos, regresó a su patria buscando las raíces que le habían arrancado, pero el Irán que recordaba se había vuelto gris. Comprendió entonces que su destino era ser una viajera de la memoria y se marchó para siempre a Francia, llevando a su país grabado en la piel.
A lo largo de su carrera, se consolidó como una de las voces más valientes en la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos de las mujeres en Oriente Medio... falleció en París el 4 de junio de 2026 a los 56 años, dejando un legado imperecedero como símbolo universal de resistencia creativa frente a la opresión.





En la vida encontrarás muchos imbéciles. Si te hieren, piensa que es su estupidez la que les empuja a hacerte daño. Así evitarás responder a su maldad. Porque no hay nada peor en el mundo que el rencor y la venganza... Mantén siempre tu dignidad, tu integridad y la fidelidad a ti misma.





domingo, 4 de agosto de 2024

Ángeles Santos



Las Sinsombrero fueron un grupo de mujeres artistas de la Generación del 27, caracterizado por su independencia, su espíritu vanguardista y su lucha por visibilizar el trabajo de las mujeres en el mundo del arte.
Las Sinsombrero desafiaron las convenciones sociales de su época y se convirtieron en un referente para las futuras generaciones de artistas. Una de sus integrantes fue Ángeles Santos, pintora y artista gráfica catalana, que nació el 7 de noviembre de 1911 en Portbou (Gerona) y falleció el 3 de octubre de 2013 en Madrid.

Niña (retrato de Conchita) - 1929

Ángeles Santos Torroella era la primogénita de un matrimonio que unía las raíces salmantinas de su padre, inspector de aduanas, con los vínculos catalanes de su madre. Su hermano, Rafael, destacado crítico de arte, compartió con ella una profunda pasión por el mundo artístico.
Los constantes traslados de su familia, motivados por el trabajo de su padre, permitieron a Ángeles Santos conocer diversas regiones de España. Desde su infancia en Cataluña, pasando por ciudades como Salamanca y Valladolid, su vida fue un continuo viaje que enriqueció su sensibilidad artística. Fue en Sevilla donde descubrió su vocación pictórica, gracias a una monja que le animó a desarrollar su talento, y en Valladolid, bajo la guía de un maestro italiano, consolidó sus conocimientos y técnicas pictóricas.
Los veranos en Portbou fueron el escenario donde Ángeles Santos dio sus primeros pasos en la pintura, retratando a su familia. Su talento fue reconocido tempranamente, obteniendo un diploma en el Salón de Artistas Vallisoletanos, y críticos e intelectuales de la época como Jorge guillén y Federico García Lorca, reconocieron su talento excepcional y el carácter innovador de su obra, que fusionaba elementos expresionistas y surrealistas.

La tertulia - 1929

A principios de la década de 1930 se enfrentó a un difícil momento personal que la llevó a ser ingresada en un sanatorio, aunque, afortunadamente, se recuperó rápidamente, continuando con su carrera. Su talento fue reconocido y en 1930, la Asociación de Pintores y Escultores le dedicó una sala en el Salón de Otoño, donde pudo exponer algunas de sus obras, lo que marcaría el inicio de su proyección internacional, con exposiciones en ciudades como París, Copenhague y Pittsburgh, consolidándose su prestigio en el panorama artístico europeo en 1936 con su participación en la Bienal de Venecia.

Autorretrato

La producción artística de Ángeles Santos experimentó una pausa entre 1931 y 1932. Su mudanza a Barcelona y su matrimonio con el pintor emilio Grau Sala marcaron un punto de inflexión en su obra, volviéndose su estilo más luminoso y etéreo, influenciada por su entorno y por las tendencias artísticas del momento. Sin embargo, esta nueva etapa no fue del agrado de la crítica catalana, que prefería el estilo más sobrio y realista del Novecentismo. Ante estas críticas, Santos abandonó temporalmente la pintura para dedicarse a su familia y cuando decidió retomar su actividad artística, su obra se centró en temas más convencionales como retratos y paisajes urbanos, lo que le valió nuevas críticas por su aparente abandono del expresionismo que la había caracterizado en sus inicios.

Un mundo - 1929

Al estallar la Guerra Civil Española, Ángeles Santos y su familia se vieron obligados a exiliarse en Francia. Tras un breve periodo en París, regresó embarazada a España y se refugió en Canfranc, compaginando allí la maternidad con la docencia, impartiendo clases de dibujo. A pesar de las dificultades impuesta por la guerra y el exilio, continuó creando y exponiendo su obra, participando en exposiciones tanto en Zaragoza como en Madrid y Barcelona.

La tía Marieta - 1928

La Guerra Civil separó a Ángeles y Emilio durante un cuarto de siglo, y mientras él se quedo en París, formando una nueva familia, ella regresó a España con su hijo. Tras el fallecimiento de la nueva pareja de Grau, la pareja se volvió a reunir fijando su residencia en la capital francesa, aunque años más tarde, decidieron trasladarse a España, viviendo en localidades como Cadaqués, Sitges y Barcelona.
A pesar de su talento y su reconocimiento inicial, la obra de Ángeles Santos cayó en el olvido durante décadas, y fue en los años 70 cuando su trabajo comenzó a ser revalorizado y expuesto en importantes galerías y museos.

La marquesa de Alquibla - 1928

Su figura, junto a la de otras mujeres artistas, ha sido recuperada, contribuyendo a reescribir la historia del arte español.
Hoy en día, es considerada una de las figuras más importantes del arte español del siglo XX y su obra, marcada por el surrealismo onírico y una fuerte carga emocional, sigue cautivando a público y crítica.

Paisaje



domingo, 3 de diciembre de 2023

Rosario de Velasco





Las Sinsombrero son ese grupo de mujeres pertenecientes a la Generación del 27 que recibieron este sobrenombre por quitarse el sombrero, ese corsé intelectual como gesto de rebeldía ante una sociedad gris y opaca que no reconocía sus méritos y su talento por el mero hecho de ser mujeres y que silenció durante demasiado tiempo sus obras, relegándolas al papel de madres y esposas.

ADÁN Y EVA (1932)

Dentro de este grupo se encontraba Rosario de Velasco Belausteguigoitia, pintora integrante de la Sociedad de Artista Íberos que nació el 20 de mayo de 1904 en Madrid, hija de un coronel del Ejército Español y de una mujer vasca descendiente de carlistas y de fuertes convicciones religiosas.

CUARTO DE LOS NIÑOS (1932)

Estudio junto al pintor gallego Fernando Álvarez de Sotomayor, director del Museo del Prado de 1922 a 1931 y de 1939 a 1960 que la introdujo en el estudio de Tiziano y Velázquez.

LA MATANZA DE LOS INOCENTES (1936)

En 1924 concurrió por primera vez a la Exposición Nacional de Bellas Artes, en 1931 estuvo presente en el Primer Salón Español de Dibujantas y su prestigio como pintora fue creciendo, recibiendo en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

LAS LAVANDERAS

El éxito de sus obras le permitió exponer en distintas ciudades europeas (Berlín, Copenhague, París) junto a Miró, Dalí y Maruja Mallo entre otros.

BODEGÓN CON GRANADA Y VIOLETAS

En Madrid se rodeó de importantes intelectuales y artistas como Concha Espina, Carmen Conde, Alfonso Ponce de León o Matilde Marquina y posiblemente, sea a través de estos últimos, que simpatizara con el ideario fascista y formará parte de la Falange Española, de la que sería una de sus primera militantes en 1933.

COSTURERA CON SOMBRERO ROJO

En 1934 expuso en el Carnegie Institute de Pittsburgh y en 1936 en la Exposición de Arte Español que tuvo lugar en el Musée des Écoles Etrangères Comtemporaines de París.

ECLIPSE, INACABADO

En 1937 se casó en Barcelona, de manera clandestina, con el médico Xavier Farrerons con quien huyó a Francia cruzando la frontera a pie para pasar a la zona sublevada, donde nació su única hija, María del Mar.

DOS MUJERES CON NIÑOS DORMIDO

Acabada la guerra civil española se establecieron definitivamente en Barcelona, iniciando una etapa de intensa actividad pictórica, aunque siempre se mantuvo alejada de las distintas corrientes artísticas y del oficialismo franquista y suavizando su estilo pictórico.

MARÍA MAGDALENA

En 1944 fue seleccionada para el Segundo Salón de los Once, muestra organizada por la Academia Breve de Crítica de Arte impulsada por el escritor, ensayista y dibujante catalán Eugenio d´Ors para dar a conocer el arte de la primera posguerra, y en 1968 obtuvo el Premio Sant Jordi.

MARAGATOS

Rosario, además de pintora, fue una excelente ilustradora, una mujer decidida, con carácter y una marcada personalidad, que tras instalarse en Barcelona llevó una vida bohemia y era conocida por su peculiar forma de vestir.

LAVANDERAS

Rosario de Velasco fue una artista original, con un enfoque clásico en los inicios de su obra, aunque con el pasar de las décadas sus cuadros evolucionaron a unas texturas más novedosas y desdibujadas y por contradictorio que pueda parecer, fue capaz de ser una adelantada en su juventud a la par que rechazaba cualquier tentación de progreso.

CAMPOS DE HENO

Falleció el 2 de marzo de 1991 en Sitges y aunque conoció el éxito y la crítica siempre ensalzó su trabajo, es una artista casi olvidada por la historia, una artista cuyo nombre se ha ido difuminando en el tiempo, a pesar de que sus obras se encuentran en el Museo Reina Sofía y en el de Bellas Artes de Valencia.



jueves, 5 de octubre de 2023

Remedios Varo





Las Sinsombrero son esas mujeres pioneras en la renovación del arte español, mujeres que representan el progresismo intelectual de una españa gris, mujeres que reivindicaron y lucharon por ocupar el lugar que merecían y que les correspondía en el arte, en la cultura y en la sociedad, y entre esas mujeres se encontraba nuestra protagonista, Remedios Varo, una mujer en la que el arte se enredaba en cada uno de sus poros, una mujer vitalista y comprometida.

EL HAMBRE (1938)

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, conocida artísticamente como Remedios Varo fue una pintora surrealista, escritora y artista gráfica de orígenes cordobeses y vascos, aunque nació en Anglés (Girona, Catalunya) el 16 de diciembre de 1908.

Fue una de las primeras mujeres que estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, compartiendo tertulias y vivencias con artistas como el poeta Federico García Lorca y el pintor Salvador Dalí.

EL ALQUIMISTA (1955)

Al finalizar sus estudios en 1930, se casó con un compañero de la Academia, el pintor navarro Gerardo Lizarraga en la iglesia de San Vicente de San Sebastián y se fueron a París donde residieron durante un año, regresando a Barcelona, al barrio de Gracia donde vivió intensamente su libertad creativa y el clima político.

En 1935 rompió su relación sentimental con Gerardo, se relacionó y compartió estudio con el pintor surrealista Esteban Francés, que la introdujo en el círculo surrealista de André Bretón, además de formar parte del grupo surrealista catalán Logicofobista, que aspiraba a representar los estados mentales del alma.

RULETA (1955)

Durante la guerra civil española se posicionó en el bando republicano y fue en 1936 cuando conoció al poeta francés Benjamin Péret, uno de los poetas surrealistas más importantes e influyentes, quien estaba en Barcelona luchando en la guerra civil, en el lado republicano, y a quien se considera como el gran amor de Remedios.

Perseguido por el fascismo, ambos cruzaron la frontera por separado y se reunieron en París donde vivieron hasta 1941, año de la invasión nazi. Fue allí donde conoció a Joan Miró, Dora Maar y Leonora Carrington entre otros artistas y pensadores.

CAZADORA DE ASTROS (1956)

Péret fue encarcelado por negarse a participar en la Segunda Guerra Mundial mientras que las tropas nazis invadían París y a Remedios también llegaron a detenerla y encarcelarla, aunque nunca quiso hablar de aquel momento. En octubre de 1941 consiguieron salir de Francia para llegar a Casablanca (Marruecos) y al mes siguiente partieron hacia México donde se les acogió como refugiados políticos y dónde se casó con Péret en 1946 para obtener un pasaporte con el que viajar por Sudamérica.

Al año siguiente se separaron, Péret retornó a París, aunque nunca dejaron de mantener contacto hasta la muerte del poeta en 1959. El mismo año de su separación Remedios partió a Venezuela como integrante de una expedición científica del Instituto Francés de América Latina donde realizó estudios microscópicos de mosquitos como parte de la campaña de salubridad antipalúdica y donde además se pudo reunir allí con su madre y su hermano Rodrigo que trabajaba como médico en el país.

ARMONÍA (1956)

En 1949 regresó a México, donde estuvo trabajando como ilustradora publicitaria y en 1952 se casó de nuevo, en esta ocasión con el refugiado político austríaco Walter Gruen con quien permaneció a su lado hasta su fallecimiento y quien le proporcionó la estabilidad que necesitaba para dedicarse exclusivamente a la pintura.

Durante su estancia en México conoció a artistas como Frida Kahlo y Diego Rivera y estrechó su amistad con la pintora surrealista británica Leonora Carrington.

LA CREACIÓN DE LAS AVES (1957)

Fue México quien acogió su primera exposición y fue allí donde falleció el 8 de octubre de 1963 en Ciudad de México.

Tras su muerte, el escritor y poeta francés André Breton escribió: "El surrealismo reclama toda la obra de una hechicera que se fue demasiado pronto".

REFLEJO LUNAR (1957)

Sus cuadros, muchos de los cuales están conservados en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México han sido expuesto en numerosas ocasiones en distintas exposiciones y su obra ha tenido un gran impacto en el mundo del arte, especialmente en México, el país que la acogió.

Falleció joven, demasiado joven, vivió intensamente en distintos lugares del mundo, tras su exilio, nunca más regresó a España, se codeó con los artistas más intelectuales de su época, fue una mujer comprometida políticamente... fue una mujer señalada socialmente, y ello le costó ser perseguida por el fascismo, en España por Franco y en Francia por los nazis.

VISITA INESPERADA (1958)

Remedios Varo fue una mujer luchadora, que trabajó en distintos puestos de trabajo para conseguir sobrevivir, pero nada la hizo rendirse, nadie la hizo hundirse y vivió y amó apasionadamente.

En México se convirtió en la máxima exponente del movimiento pictórico surrealista en Latinoamérica y tristemente en España sigue siendo una gran desconocida.

EXPLORACIÓN DE LAS FUENTES DEL RÍO ORINOCO (1959)

Rompió barreras, plasmó su vida en sus pinturas, todas con una impronta feminista y embriagadas de misticismo y alquimia, donde mezclaba sus mundos oníricos con paisajes y personajes inverosímiles, denunciando el submundo en el que las mujeres se veían obligadas a vivir.

Remedios Varo es otra de las Sinsombrero que ha sido relegada a la desmemoria de la historia y la cultura española, por eso tenemos la obligación de rescatarlas y traerlas al lugar que les corresponde, a ella y al resto de las mujeres que formaron parte de la Generación del 27 y que se atrevieron a enfrentarse a las normas sociales sin complejos y que rompieron las barreras intelectuales donde se las relegaba a un segundo plano.

ENCUENTRO (1959)

Remedios Varo fue una mujer valiente, rompedora transgresora, luchadora... una gran artista en el que el poder de su imaginación y la exploración de su mundo interior hizo que tuviese un estilo único y de una gran expresión visual dejando una huella imborrable en el mundo del arte.

Remedios Varo sufrió la guerra civil, la Segunda Guerra Mundial y el exilio... no permitamos que su nombre sufra otro exilio, el exilio del olvido.




viernes, 18 de agosto de 2023

Margarita Manso








Las Sinsombrero fueron un grupo de mujeres de espíritu libre, inteligentes, creativas, artistas e intelectuales que intentaron quitarse el corsé de la censura y el machismo desfasado y recalcitrante de la sociedad en la que vivían, la cual pretendía que la sociedad en general y las mujeres en particular (nada nuevo que no estemos reviviendo hoy en día) llevasen una vida triste, gris, sombría y a poder ser en silencio.

Estas mujeres fueron relegadas al olvido en los libros de historia y de texto, borrando su herencia artística y su lucha por conseguir un cambio en la cultura, en los derechos y en la justicia de España.

Afortunadamente las estamos volviendo a recuperar para darles el sitio que siempre han merecido y entre estas mujeres estaba Margarita Manso, pintora vallisoletana que nació el 26 de noviembre de 1908, perteneciente a la llamada Generación del 27.

Siendo muy pequeña, se quedó sin su padre, hecho que la marcará toda la vida, ya que ello conllevó a que su madre, lejos de volver a casarse para que su nuevo marido se encargarse de mantenerla a ella y a sus hijas, monta un taller de costura y se convierte en un ejemplo para Margarita de mujer independiente y autónoma.

Estudiante de arte y cosmopolita, ingresó como estudiante en la Academia de San Fernando en Madrid, donde tuvo como profesor a Julio Romero de Torres y allí conoció a Maruja Mallo y a Salvador Dalí, quien le presentó a Federico García Lorca. Su amistad fue tan profunda que aparte de ser confidentes, Federico le dedicó el poema Muerto de amor del Romancero gitano y su muerte supuso un durísimo golpe para la pintora española.

EL PANTEÓN DE HOJALATA
(su obra más reconocida)

Se casó por vez primera en 1933 con el pintor malagueño Alfonso Ponce de León, que aunque no tenían las mismas ideas políticas (él era un reconocido falangista) fue su gran amor, su inspiración y musa de muchas de sus pinturas, pero la felicidad le duró poco ya que en 1936 la vida de Ponce de León le es arrebatada al inicio de la Guerra Civil Española y Margarita cae en una profunda depresión, ya que con la muerte de su marido, muere también una parte de ella, por lo que decide huir a Italia durante un año, regresando en 1937 nuevamente a España, donde se dedicó a ilustrar carteles para obras de teatro.

Tristemente hay muy pocos registros de sus trabajos artísticos que fueron inspirados por el movimiento surrealista de Dalí y el estallido de la Guerra Civil significó la desaparición de la gran mayoría de sus obras.

LA CAMPESINA

En 1940 se casa con el doctor Enrique Conde Gargollo, afín a la dictadura de Franco con quien tiene tres hijos y quien termina de sepultar completamente a la mujer libre, alegre, intensa y audaz, renunciando por completo a su pasado, convirtiéndose en una mujer gris al igual que la España franquista en la que vivía.

Falleció muy joven, el 28 de marzo de 1960 en Madrid, con tan solo 51 años, y se fue ocultando a su círculo más cercano su verdadera identidad, su verdadera forma de ser, de sentir y de pensar, se fue sin que llegasen a conocer a la mujer artista, misteriosa, transgresora, osada, atrevida y valiente que fue Margarita.

Se fue una mujer desconocida a la que las sombras y el silencio desdibujaron la realidad de su personalidad, se fue una mujer obviada e invisibilizada por la historia y el arte relegándola al papel de musa y anulando su faceta artística, se fue una mujer extraordinaria, provocadora, inquietante, que luchó contra la desesperanza ansiando su libertad, la libertad de sus pensamientos, por eso se quitó el sombrero, para que las ideas fluyesen sin límites, volasen a todos los rincones y no se quedasen encarceladas en el ostracismo más absoluto que se vive en las dictaduras. 



domingo, 13 de agosto de 2023

Maruja Mallo





"Un día se nos ocurrió a Federico (García Lorca), a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas, y atravesando la Puerta del Sol nos apedrearon llamándonos de todo".

Así narraba Maruja Mallo la anécdota que daría nombre décadas después a una generación de mujeres nacidas entre 1898 y 1914 que decidió hacer de este gesto un modo de reivindicar su papel intelectual en un mundo dominado por hombres... Las Sinsombrero.

Un grupo de mujeres intelectuales y artistas españolas que reflejaron en sus obras nuevos conceptos de modernidad, con un pensamiento rompedor y abierto, y que fueron clave en la promoción de la cultura y la lucha por los derechos de las mujeres en un contexto social y político muy restrictivo, reclamando su autonomía e independencia, al igual que una formación intelectual igualitaria con respecto a los hombres.

Hoy quiero empezar esta serie recordando a cada una de ellas, para que no se nos olviden sus nombres como quisieron hacerlo tras la guerra civil, silenciándolas y borrándolas de los libros de historia.

Empiezo con Maruja Mallo (nacida como Ana María Gómez González)... pintora, escritora y poetisa gallega, que nació el 5 de enero de 1902 en Viveiro (Lugo, Galicia) y que fue conocida por su pintura surrealista y por su estilo único y vanguardista, siendo una de las principales artistas de la Generación del 27.

Fue la cuarta hija de los catorce que tuvo el matrimonio formado por Justo Gómez Mallo y María del Pilar González Lorenzo, utilizando el segundo apellido de su padre en su nombre artístico al igual que lo hizo su hermano, el escultor Cristino Mallo.

Recibió una educación basada en la igualdad de hombres y mujeres, disfrutando de una libertad a la que no tenían acceso las niñas de aquella época.

Su padre, al detectar el interés de su hija por el arte la matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés, a dónde se trasladó toda la familia cuando Maruja tenía 11 años, dando así comienzo a la carrera de una de las pintoras más influyentes e importantes del siglo XX. 

En 1922 llegó al Bellas Artes en Madrid, siendo la primera mujer en ser admitida en la academia y en aprobar los exámenes para Bellas Artes, academia que abandonó por su encorsetado sistema, aunque en ella conoció a quien pasaría a ser uno de sus amigos más importantes a lo largo de su vida: Salvador Dalí,quien le presentó a otros artista coetáneos como Federico García Lorca o Luis Buñuel.

Fue en Madrid donde conoció y entabló una grandísima amistad con Concha Méndez, Margarita Manso y María Zambrano.

Además de asistir a la Academia de Bellas Artes también trabajó en revistas literarias como La revista de Occidente fundada por el filósofo y ensayista José Ortega y Gasset, el cual quedó impresionado por las ilustraciones que Maruja hacía para la revista y le montó una exposición dedicada a la obra de la pintora gallega en la sede de la revista de Madrid.

Tras el éxito de la exposición, el reconocimiento como artista de Maruja Malló comenzó y ya fue imparable.

Posteriormente se trasladó a París, donde entró en contacto con figuras del mundo del arte y el surrealismo, como Pablo Picasso, Joan Miró, Paul Éluard y André Breton con los que participaba en tertulias

Colaboró intensamente con Rafael Alberti, a su vuelta a Madrid se relacionó con Miguel Hernández, al que influyó de tal manera que a ella se deben las cuatro composiciones que el poeta escribió en El rayo que no cesa

Al estallar la Guerra civil huyó a Portugal, donde fue recibida por la poeta y Premio Nobel chilena Gabriela Mistral, quien en aquel momento era embajadora de Chile en Portugal, y quien poco tiempo después le ayudó a trasladarse a Buenos Aires iniciando así su exilio

En Argentina recibió un rápido reconocimiento a su obra, dedicándose a viajar para exponer su arte y dar conferencias, viviendo entre Uruguay y Buenos Aires, diseñando y pintando, realizando exposiciones en París, Brasil y Nueva York, donde fijo su residencia en 1949 hasta 1962, momento en el que regresó a España tras veinticinco años de exilio


Su trabajo se caracteriza en un estilo único y vanguardista que incorpora elementos del surrealismo y cubismo, por su enfoque en la exploración de la identidad, la psicología y la liberación de las convenciones sociales y artísticas presentando una combinación de formas abstractas, colores vibrantes y elementos figurativos, creando un lenguaje visual distintivo y explorando temas relacionados con la identidad, la feminidad y la naturaleza

Su estilo pasó por dos etapas diferentes, una primera, en los años 20, más colorista con temáticas mágicas y optimistas y otra segunda en los años 30, más triste, gris, apagada y caótica, incorporando a sus pinturas materiales orgánicos como la ceniza o la cal, recuperando posteriormente su equilibrio y armonía, desempeñando su arte en una pintura figurativa.

Además de su labor como pintora, Maruja Mallo también se aventuró en la escritura, escribiendo ensayos y poemas que reflejaban sus inquietudes artísticas y su filosofía personal, reflejando su compromiso con la lucha por la igualdad de género y la liberación de las mujeres en una sociedad patriarcal.

A pesar de su contribución significativa al arte y la cultura española, Maruja Mallo fue marginada y pasó por muchos momentos de censura debido a su estilo vanguardista y su enfoque en la exploración de temas controvertidos, aunque con el tiempo, su legado y su trabajo en el arte surrealista ha sido reconocido en todos los rincones del mundo.

En 1982 recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes concedida por el Ministerio de Cultura, además de recibir en años posteriores la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid y la Medalla de Galicia.

Maruja Mallo o Marúnica como ella misma se presentaba a los demás, fue uno de los espíritus más libres, creativos y excéntricos de la llamada Generación del 27, transformadora del papel de la mujer en aquellos años, que vivió grandes y apasionados amores y falleció el 6 de febrero de 1995 en Madrid.




sábado, 12 de marzo de 2016

Frida Kahlo

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo fue una pintora y poetisa mexicana, que nació en Coyoacán el 6 de julio de 1907 y falleció el 13 de julio de 1954.









Como siempre, cuando me alejo de ti,
me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida,
y de eso es de lo que no puedo recuperarme.



Te quiero...
gracias porque vives,
porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima
y porque dijiste con tu voz y con tus ojos
lo que yo esperaba toda mi vida.



...Aprenderé historias para contarte,
inventaré nuevas palabras
para decirte en todas que te quiero como a nadie.



No reniego de mi naturaleza, no reniego de mis elecciones, de todos modos he sido afortunada.
Muchas veces en el dolor se encuentran los placeres más profundos, las verdades más complejas, la felicidad más certera. Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por este mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecida a mi misma.



Yo le duro lo que usted me cuide
yo le hablo como usted me trate
y le creo lo que usted me demuestre.



¿Se pueden inventar verbos?
Quiero decirte uno: yo te cielo



A veces tienes que olvidar lo que sientes
y recordar lo que mereces.



Mereces un amor que te quiera despeinada,
incluso con las razones que te levantan deprisa
y con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que traiga la ilusión,
el café
y la poesía.



Reír nos hizo invencibles.
No como los que siempre ganan,
sino como aquellos que no se rinden.



No me hagas caso. Soy de otro planeta.
Todavía veo horizontes donde tu dibujas fronteras.



Tantas cosas por decirte y tan pocas salen de mi boca. Deberías de aprender a leer mis ojos cuando te miro.



Amurallar el propio sufrimiento
es arriesgarte a que te devore desde el interior.




Ojalá que lo que estés buscando,
valga lo que estás perdiendo



A veces hay que seguir, como si nada, como si nadie, como si nunca.