sábado, 12 de marzo de 2016

Frida Kahlo

La historia oficial del arte ha intentado a menudo reducir a las creadoras a la categoría de musas o de apéndices biográficos de los hombres que habitaron sus vidas. Durante décadas, el mercado y la mirada androcéntrica quisieron encasillar a Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón como la esposa excéntrica del gran muralista Diego Rivera, una pintora aficionada que canalizaba sus penas domésticas sobre pequeños lienzos de madera. Sin embargo, el tiempo ha recolocado las piezas en su sitio. Frida Kahlo no fue un satélite en la órbita de nadie… fue una fuerza telúrica, una teórica de su propia identidad y una revolucionaria que utilizó el arte no como un mero ejercicio estético, sino como una trinchera política para dinamitar los cánones del cuerpo, el género y la mexicanidad.
Frida Kahlo nació en Coyoacán, Ciudad de México, el 6 de julio de 1907, aunque a lo largo de su vida afirmó haber nacido en 1910.
Hija del fotógrafo Guillermo Kahlo y de Matilde Calderón, una mujer oaxaqueña de profunda fe católica, Frida creció en un ambiente donde la tradición y la modernidad chocaban constantemente. A los seis años, la poliomielitis hizo su aparición, dejándole una secuela imborrable… su pierna derecha quedó más delgada y corta que la izquierda. Su padre, que veía en ella una inteligencia viva y un espíritu afín, la introdujo en la literatura, la filosofía y la fotografía, disciplinas reservadas casi exclusivamente para los hijos varones de la época.
Su juventud estuvo marcada por la ambición intelectual… en 1922, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria, un bastión académico que acababa de abrir sus puertas a las mujeres. De los miles de estudiantes que albergaba la institución, solo treinta y cinco eran mujeres. Allí, se unió a "Los Cachuchas", un grupo de jóvenes intelectuales, rebeldes y de izquierdas que cuestionaban la autoridad y debatían sobre justicia social y literatura clásica. Vestida a menudo con pantalones, gorra y una actitud desafiante, Frida ya anunciaba su negativa a encajar en el molde de la feminidad sumisa y decorativa de la burguesía mexicana y aunque su destino parecía encaminado hacia la medicina… el universo tenía preparado un quiebro trágico en el camino.

El 17 de septiembre de 1925, un autobús en el que viajaba junto a su novio de entonces, Alejandro Gómez Arias, fue embestido por un tranvía. El choque fue brutal y el cuerpo de Frida quedó destrozado… su columna vertebral se fracturó en tres partes, sufrió roturas en la clavícula, las costillas y la pelvis, y su pierna derecha padeció once fracturas.
La convalecencia fue un desierto de dolor crónico y yeso. Confinada a una cama de hospital y luego a su habitación en la Casa Azul, boca arriba y sin poder moverse, la joven de dieciocho años se encontró cara a cara con el vacío. Fue entonces cuando su madre mandó instalar un espejo en el techo del lecho y mandó hacer un caballete especial para que pudiera pintar acostada.


Así nació la Frida pintora. Su arte no brotó de una escuela de bellas artes ni de la imitación de las vanguardias europeas… brotó de la necesidad visceral de cartografiar su propio cuerpo roto. Mientras el arte occidental llevaba siglos utilizando el cuerpo femenino como un objeto pasivo de deseo para el deleite de la mirada masculina, Frida le dio la vuelta al lienzo y convirtió el cuerpo de la mujer en el sujeto de la experiencia… un territorio de dolor, de resistencia, de órganos expuestos, de columnas rotas que sostienen el cielo de la conciencia.
En 1928, una Frida ya recuperada físicamente pero marcada para siempre por las secuelas del accidente, se reintegró en los círculos políticos y artísticos de la capital. Fue en ese periodo cuando se afilió al Partido Comunista Mexicano y conoció de cerca a Diego Rivera, el gigantesco muralista que ya gozaba de fama internacional.
Frida no habitó el amor romántico desde la sumisión, sino desde una dolorosa dialéctica. Sufría las traiciones de Diego pero respondía reclamando su propia libertad sexual y afectiva. Frida mantuvo sonados romances tanto con hombres como con mujeres, desafiando abiertamente la doble moral patriarcal que permitía al varón el adulterio mientras exigía la castidad de la esposa. Entre sus amantes se contaron figuras de la talla de León Trotsky, el fotógrafo Nickolas Muray, la pintora Jacqueline Lamba o la cantante Chavela Vargas. La relación con Diego fue un lienzo complejo de amor, arte, camaradería política y devastación mutua, un laberinto del que se divorció en 1939 para volver a casarse con él un año después bajo sus propias condiciones financieras y de independencia habitacional.
Los últimos años de su vida fueron una batalla campal contra el deterioro de su propio cuerpo. Sufrió más de treinta operaciones quirúrgicas a lo largo de su existencia y en 1953, debido a una infección de gangrena, le fue amputada la pierna derecha por debajo de la rodilla.
Ese mismo año, se organizó su única exposición individual en México en vida. Sus médicos le prohibieron terminantemente levantarse de la cama pero Frida mandó trasladar su cama de hospital al centro de la galería de arte y llegó en ambulancia, asistiendo a su propia inauguración acostada, cantando corridos revolucionarios, bebiendo tequila y celebrando la vida rodeada de sus amigos y alumnos.
Frida Kahlo falleció en la Casa Azul el 13 de julio de 1954, a los 47 años. Su última pintura, un bodegón de sandías rojas y jugosas sobre el que escribió unos días antes de morir las palabras VIVA LA VIDA, funciona como el testamento definitivo de una mujer que se negó a dejarse enterrar por el dolor. Su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista Mexicano, en un último acto de lealtad a la militancia que había defendido desde su juventud.
La biografía de Frida Kahlo no es la crónica de una tragedia… es el relato de un triunfo político sobre la adversidad biológica y social. Al transformar su cama de enferma en un taller de arte, su corsé de yeso en una pintura y su dolor en una declaración universal de derechos humanos, Frida demostró que la soberanía de las mujeres empieza por la conquista del propio cuerpo y de la propia voz. Su legado sigue vivo en cada mujer que se niega a disimular sus cicatrices, que rechaza los mandatos de la mirada masculina y que decide, contra todo pronóstico, pintar su propia realidad sobre los muros del mundo.






Como siempre, cuando me alejo de ti,
me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida,
y de eso es de lo que no puedo recuperarme.



Te quiero...
gracias porque vives,
porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima
y porque dijiste con tu voz y con tus ojos
lo que yo esperaba toda mi vida.



...Aprenderé historias para contarte,
inventaré nuevas palabras
para decirte en todas que te quiero como a nadie.



No reniego de mi naturaleza, no reniego de mis elecciones, de todos modos he sido afortunada.
Muchas veces en el dolor se encuentran los placeres más profundos, las verdades más complejas, la felicidad más certera. Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por este mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecida a mi misma.



Yo le duro lo que usted me cuide
yo le hablo como usted me trate
y le creo lo que usted me demuestre.



¿Se pueden inventar verbos?
Quiero decirte uno: yo te cielo



A veces tienes que olvidar lo que sientes
y recordar lo que mereces.



Mereces un amor que te quiera despeinada,
incluso con las razones que te levantan deprisa
y con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que traiga la ilusión,
el café
y la poesía.



Reír nos hizo invencibles.
No como los que siempre ganan,
sino como aquellos que no se rinden.



No me hagas caso. Soy de otro planeta.
Todavía veo horizontes donde tu dibujas fronteras.



Tantas cosas por decirte y tan pocas salen de mi boca. Deberías de aprender a leer mis ojos cuando te miro.



Amurallar el propio sufrimiento
es arriesgarte a que te devore desde el interior.




Ojalá que lo que estés buscando,
valga lo que estás perdiendo



A veces hay que seguir, como si nada, como si nadie, como si nunca.



Me pinto a mí misma porque soy lo que mejor conozco.





Tomás Bulat

Tomás Ariel Bulat fue un economista, escritor, periodista y docente argentino, que nació en Buenos Aires el 12 de septiembre de 1964 y falleció en Ramallo (Argentina) el 31 de enero de 2015.







Cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema.
El saber rompe las cadenas de la esclavitud.


Chavela Vargas

Isabel Vargas Lizano, conocida artísticamente como Chavela Vargas, fue una cantante mexicana, que nació en San Joaquín de Flores (Costa Rica) el 17 de abril de 1919 y falleció en Cuernavaca (Morelos, México) el 5 de agosto de 2012.









Ama sin medida, sin límite, sin complejo,
sin permiso, sin coraje, sin consejo,
sin duda, sin precio, sin cura, sin nada.




Hay que llenar el planeta
de violines y guitarras
en lugar de tanta metralla.



Para gozar: amor
Para sufrir: amor
Para vivir: amor
Para morir: amor
Para reír: amor
Para llorar: amor...
Y para todo lo demás
AMOR



Voy a gritar con toda mi alma
para que el mundo sepa que estoy viva.
Viva de tanto vivir.
Viva de tanto amar.



Muhammad Ali

Muhammad Ali o Mohamed Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, Jr. fue un boxeador estadounidense, figura destacada no sólo en el deporte, sino en la política y en las luchas sociales y humanitarias. Nació en Louisville (Kentucky, Estados Unidos) el 17 de enero de 1942 y falleció el 3 de junio de 2016 en Scottsdale (Arizona, Estados Unidos).






No cuentes los días,
haz que los días cuenten.





Imposible es sólo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo.
Imposible no es un hecho, es una opinión.
Imposible no es una declaración, es un reto.
Imposible es potencial.
Imposible es temporal.
Imposible no es nada.





Si mi mente puede concebirlo
y mi corazón puede creerlo,
entonces puedo lograrlo




Alfred de Musset

Louis-Charles-Alfred de Musset fue un escritor y dramaturgo francés que nació en París el 11 de diciembre de 1810 y falleció en la misma ciudad el 2 de mayo de 1857.








El único idioma universal es el beso.






Franz-Olivier Giesbert

Franz-Olivier Giesbert es un periodista, biógrafo, escritor y presentador franco estadounidense que nació el 18 de enero de 1949 en Wilmington (Delaware, Estados Unidos).






No dudéis en caminar contra corriente.
Sólo los peces muertos la siguen.





La belleza necesita defectos
para mostrar su esplendor.




Incluso si la historia nos dice lo contrario,
hay que creer también en el futuro
a pesar del pasado.