Mary Cholmondeley fue una de las voces más incisivas y valientes de la Inglaterra victoriana, alzándose como una figura clave del movimiento feminista literario conocido como la "New Woman". A pesar de los estrictos corsés morales de su época y de una salud frágil que la mantuvo recluida gran parte de su vida, Cholmondeley utilizó la sátira y la ficción gótica para dinamitar las dinámicas patriarcales del matrimonio, la hipocresía religiosa y las cadenas impuestas a las mujeres.
Nació el 8 de junio de 1859 en Hodnet, Inglaterra, criándose en la rectoría donde su padre ejercía como clérigo. En una época donde el destino de las mujeres estaba confinado a la esfera doméstica, el asma grave que padecía y su carácter tímido e introvertido la condenaron a vivir retirada, asumiendo el rol que la sociedad exigía... cuidar de sus familiares enfermos.
Sin embargo, tras las paredes de aquella rectoría Mary comenzó a escribir en secreto como una vía de escape psicológica frente a una existencia anodina y asfixiante.
Tras la muerte de su padre, Mary logró romper definitivamente el aislamiento rural y se trasladó a Londres con su hermana. Allí se convirtió en habitual de los círculos intelectuales, defendió el sufragio femenino y, durante la Primera Guerra Mundial, colaboró activamente trabajando en un hospital. Fiel a sus principios de autonomía absoluta, Mary Cholmondeley nunca se casó, manteniendo las riendas de su vida y de su economía hasta su muerte en Kensington, Londres, Reino unido, el 15 de julio de 1925 a los 66 años.
Cada año que pasa me convenzo más de que el desperdicio de la vida reside en el amor que no hemos dado, en los poderes que no hemos utilizado, en la prudencia egoísta que no arriesga nada y que, al eludir el dolor, también se pierde la felicidad.

