Mi rincón favorito es una orilla
que habita en el cuerpo de una mujer,
un mar lento,
sal en la piel.
Allí el pasado se vuelve agua
y el futuro es una luz
temblando en el horizonte.
Sueño sin cerrar los ojos,
me quedo,
respiro,
y entiendo que a veces
vivir es dejarse llevar
como una ola
que no pregunta de dónde viene
ni a dónde va.

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