sábado, 28 de septiembre de 2024

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán fue una escritora, periodista, ensayista y feminista española que nació el 16 de septiembre de 1851 en A Coruña (Galicia) y falleció el 12 de mayo de 1921 en Madrid. Está considerada una de las figuras más importantes de la literatura española del siglo XIX y principios del XX. Nació en una familia aristocrática, y su formación intelectual fue extensa, con viajes por Europa que le permitieron acceder a las corrientes culturales y filosóficas más avanzadas de su tiempo.
Pardo Bazán es conocida principalmente por su etapa como novelista y fue pionera en la introducción del naturalismo en la literatura española, un movimiento literario que buscaba retratar la realidad con objetividad científica.
Pardo Bazán fue una firme defensora de los derechos de las mujeres y su obra está impregnada de un profundo feminismo. Publicó numerosos ensayos en los que criticaba la desigualdad de género y el papel subordinado de las mujeres en la sociedad. Defendió la educación femenina y luchó por la inclusión de las mujeres en todas las esferas de la vida pública. En 1916, fue la primera mujer en ocupar una cátedra de Literatura Contemporánea en la Universidad Central de Madrid (actual Universidad Complutense).
Además de su labor como novelista y ensayista, Emilia Pardo Bazán fue también periodista, colaborando con diversas publicaciones en España y en el extranjero, y dirigiendo su primera revista literaria, La biblioteca de la mujer, donde promovía temas sobre feminismo y literatura.
A pesar de sus logros, Pardo Bazán nunca logró ser admitida en la Real Academia Española (RAE), lo que refleja las barreras de género de la época, y aunque fue propuesta en varias ocasiones, su candidatura fue rechazada debido a su condición de mujer.
El legado de Emilia Pardo Bazán ha cobrado mayor relevancia en las últimas décadas, siendo reconocida no solo por su calidad literaria, sino también por su lucha por los derechos de las mujeres y su papel en la modernización de la literatura española.






Aspiro, señores, a que reconozcáis que la mujer tiene un destino propio; que sus primeros deberes naturales son para consigo misma, no relativos y dependientes de la entidad moral de la familia que en su día podrá constituir o no constituir; que su felicidad y dignidad personal tienen que ser el fin esencial de su cultura, y que por consecuencia de ese modo de ser de la mujer, está investida del mismo derecho a la educación que el hombre.



Los anales de la criminalidad abundan en mujercidios, impunes muchas veces por razones espaciosas, mejor dicho por sofismas que sirven para alentar el crimen.
Ellas eran mujeres, seres humanos, que transitan por una calle y que tienen pleno, absoluto derecho a no ser molestadas, a cruzar como los demás transeúntes, libremente y tranquilamente.
La barbarie primitiva, intacta en lo que se refiere a la mujer, es la única causa de ese acosó feroz, inhumano…





jueves, 19 de septiembre de 2024

David Foster Wallace

David Foster Wallace fue un escritor y profesor estadounidense que nació el 21 de febrero de 1962 en Ithaca (Nueva York, estados Unidos) y falleció el 12 de septiembre de 2008 en Claremont (Los Ángeles, California, Estados Unidos).
Wallace exploraba en sus libros los efectos del entretenimiento, las drogas y las nuevas tecnologías en la sociedad moderna y aunque su estilo pueda parecer intelectualmente riguroso y hasta irónico, también era conocido por su compasión hacia la condición humana, lidiando con temas como la depresión, la soledad y el anhelo de conexión.
Wallace ha dejado una huella imborrable en la literatura contemporánea y su forma de analizar la cultura moderna, junto a su habilidad para combinar profundidad filosófica con humor absurdo lo convierte en una de las voces más relevantes de su generación. También fue un prolífico ensayista, con piezas sobre temas como el entretenimiento, la televisión y la ética del consumo.
Wallace luchó durante años contra la depresión, lo que finalmente lo llevó a quitarse la vida, y su muerte dejó un gran vacío en el mundo literario, aunque su obra sigue siendo admirada por su capacidad para explorar la condición humana en una era de sobreestimulación y superficialidad cultural.








Te importará muy poco lo que los demás piensen de ti cuando te des cuenta de lo poco que piensan en ti.






sábado, 7 de septiembre de 2024

Camila Sosa Villada


Camila Sosa Villada es una escritora, actriz y dramaturga argentina, nacida el 28 de enero de 1982 en La Falda (Córdoba, Argentina), reconocida por su valiente voz dentro de la literatura latinoamericana contemporánea. Ha construido su carrera a partir de su experiencia como mujer trans en una sociedad que a menudo margina a las personas LGTBIQ+.
Camila creció en un entorno conservador y sufrió desde joven la discriminación y violencia por su identidad de género. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba, donde también comenzó a desarrollarse como actriz, aunque muchas veces se enfrentó a la exclusión en el ámbito artístico. Sin embargo, fue a través del teatro que encontró un espacio para contar sus historias y su vida durante muchos años como trabajadora sexual trans.
La transición y la búsqueda de su identidad marcaron profundamente su vida y obra. Camila ha hablado abiertamente sobre cómo estas experiencias personales le permitieron conectar con un mundo emocional profundo que se ve reflejado en sus libros.
Además de su carrera como escritora, Camila ha trabajado como actriz y dramaturga, haciendo incursiones en el cine y la televisión.
Camila Sosa Villada es una de las voces más poderosas de la literatura trans latinoamericana, ha inspirado a muchas personas dentro y fuera de la comunidad LGTBIQ+ a través de su trabajo literario y artístico y su enfoque audaz para hablar de temas como el género, la identidad, la marginación y la solidaridad.






Te miraba y te miraba, pero estabas tan ocupado
pensando en el capitalismo y el anticapitalismo que
nunca notaste que muy cerca alguien hacía una pequeña revolución: quererte.

"La novia de Sandro"





María de Maeztu




Las Sinsombrero es el nombre con el que se conoce a un grupo de mujeres artistas, escritoras e intelectuales de la Generación del 27 que desafiaron las normas sociales y culturales de su tiempo, no solo en su obra, sino también en su forma de vivir y expresar sus ideas. Estas mujeres compartían un deseo común de romper con las convenciones de género que limitaban su desarrollo profesional e intelectual.
Aunque María de Maeztu no fue una Sinsombrero en el sentido estricto, debido a que su papel estuvo más centrado en la pedagogía y la reforma educativa que en la creación artística, su influencia en el pensamiento feminista y en la apertura de espacios para mujeres fue determinante para que estas creadoras pudieran florecer.
María de Maeztu y Whitney fue una destacada pedagoga y feminista española que nació el 18 de julio de 1881 en Vitoria (Álava), y que es conocida por su labor en la defensa de la educación femenina y por su papel crucial en la vida intelectual y cultural de España durante la primera mitad del siglo XX, siendo una de las figuras más influyentes de su época.
María de Maeztu creció en un ambiente cultural enriquecido. Hermana del escritor Ramiro de Maeztu y del pintor Gustavo de Maeztu, desde muy joven se interesó por la educación y el progreso social. Se formó como maestra y pronto comenzó a destacar como una de las voces más activas en la reforma educativa en España.
Obtuvo su título en la Escuela Normal de Magisterio y colaboró en la academia de su madre hasta que en 1902 comenzó a trabajar como maestra en una escuela pública de Santander, pero a finales de ese mismo año, solicitó el traslado a Bilbao debido al delicado estado de salud de su madre. Su nuevo destino fue una escuela ubicada en la calle de Las Cortes, una zona de clase trabajadora con una creciente presencia de prostitución.


En esa escuela, María introdujo innovadores métodos pedagógicos que fomentaban el aprendizaje activo y el contacto directo con el entorno, evitando la memorización mecánica. También promovió la cercanía con las familias de los estudiantes y reemplazó las medidas disciplinarias tradicionales por enfoques más flexibles de convivencia. Entre sus innovaciones se incluyeron clases al aire libre, la creación de colonias escolares, y la transformación física y estética del centro, en línea con los principios de la Institución Libre de Enseñanza.
María trabajaba con alrededor de trescientos niños y niñas provenientes de familias marginales, con el apoyo de dos maestras mayores que ella. Su hermano Gustavo decoró las paredes de la escuela con dibujos, y el poeta Ramón de Basterra contribuyó con poemas. Inicialmente, la escuela estaba instalada en las ruinas de un antiguo teatro, pero en 1903 se trasladó a un edificio nuevo. De su salario como maestra, María apartaba una cantidad cada mes para comprar telas con las que hacía blusas y delantales, además de jabón, que regalaba a los niños cuyos padres no podían permitirse mantener una higiene adecuada.
A pesar de haber recibido una oferta para dirigir las escuelas de Berástegui, decidió rechazarla para no dejar a sus alumnos. Paralelamente, María continuó con su formación académica y en 1907 obtuvo el bachillerato en el Instituto de Vitoria, matriculándose dos años después como alumna no oficial en la Universidad de Salamanca, completando sus estudios en Madrid, donde se licenció en 1915 en Filosofía y Letras.
La Residencia Internacional de Señoritas, creada en Madrid por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas fue confiada a María de Maeztu para su organización y dirección, desempeñando este cargo desde 1915 hasta 1936, convirtiéndose en el proyecto más importante de su vida. La residencia, institución educativa pionera, ofrecía a las mujeres la oportunidad de acceder a una formación universitaria en un entorno seguro e intelectual, tuvo un éxito inmediato, compartiendo su objetivo en fomentar la educación femenina con el Instituto Internacional de Estados Unidos, dirigido por Susan Huntington, gracias a la cual, maeztu realizó varios viajes a Estados Unidos, logrando establecer el primer programa de estudios en el extranjero para mujeres. Este proyecto era una especie de versión femenina de la famosa Residencia de Estudiantes que acogía a intelectuales como Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel.
En 1923, estas colaboraciones se formalizaron bajo un acuerdo bilateral que incluyó cuatro tipos de iniciativas: el intercambio de estudiantes, lectorados en el extranjero, becas de investigación y el intercambio de material bibliográfico y de laboratorio. La residencia estaba abierta a cualquier joven mayor de diecisiete años que estuviera estudiando en Madrid o preparándose para ingresar a las facultades universitarias, La Escuela Superior de Magisterio, la Escuela Normal o que estuviera ampliando su formación científica de manera privada. También se admitían estudiantes extranjeras y externas, y además de alojamiento, se ofrecían clases y cursos complementarios como los de Pedagogía y Filosofía, impartidos por la propia Maeztu.
La residencia se convirtió en un punto de encuentro, donde se compartían conferencias y cursos, principalmente dirigidos a mujeres y que alcanzaron gran notoriedad en el Madrid de los años veinte y la Segunda República. Entre algunas de las mujeres más destacadas que pasaron por allí se encuentran la poeta Concha Méndez, las abogadas Victoria Kent y Matilde Huici, la diputada republicana Francisca Bohigas y la artista Maruja Mallo entre muchas otras.
Una de las visitas más relevantes fue la de la escritora Gabriela Mistral, que se alojó en la residencia en 1924, y desde entonces, ambas mantuvieron una amistad, aunque con algunos altibajos, que perduró hasta la muerte de Maeztu. La residencia también acogió a figuras tan influyentes como Marie Curie, Victoria Ocampo y Maria Montessori, quien ofreció conferencias sobre su método educativo.
En 1921, junto a Clara Campoamor, María de Maeztu fundó la Asociación Española de Mujeres Universitarias, donde Maeztu fue vicepresidenta y Campoamor actuó como secretaria.
En 1926, María de Maeztu fue cofundadora y primera presidenta del Lyceum Club Femenino, inspirado en los clubes femeninos ya existentes en Europa, convirtiéndose en un espacio donde mujeres de diferentes campos intelectuales podían debatir, intercambiar ideas y seguir ampliando los horizontes del feminismo. Este club se convirtió en un importante foro de encuentro para muchas de las integrantes de las Sinsombrero, fortaleciendo aún más la red de mujeres intelectuales que desafiaban las convenciones y no querían limitarse únicamente a las tareas del hogar.


El club comenzó con ciento cincuenta socias de diversas corrientes y contaba con varias secciones, siguiendo el modelo internacional: Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Música, Asuntos Sociales e Internacional. Maeztu se encargaba de organizar cursos, conferencias, conciertos y exposiciones, con la participación de destacados intelectuales, científicos y artistas, tanto nacionales como extranjeros. Además Maeztu también representó a España en el extranjero en foros educativos y culturales, siendo una de las primeras mujeres en defender la participación activa de las mujeres en la política.
Durante la dictadura de Primo de Rivera, María de Maeztu, con el apoyo de su hermano Ramiro, aceptó ser miembro de la Asamblea Nacional junto a otras doce mujeres, formando parte de la sección dedicada a la educación.
En 1930 fue nombrada vocal del Consejo de Instrucción Pública y en 1934 pasó a formar parte del Consejo Nacional de Cultura.
Cuando estalló la guerra en 1936, el fusilamiento de su hermano Ramiro, un intelectual de la Generación del 98 que había pasado de un liberalismo radical a una ideología nacionalista de derechas, fue un golpe devastador para María de Maeztu. Presentó su dimisión ese mismo año, de la Residencia de Señoritas y abandonó España. Tras pasar un tiempo en Estados Unidos, se estableció en Buenos Aires, donde se le otorgó la Cátedra de Historia de la Educación en la universidad local, cargo que mantuvo hasta su fallecimiento.
Durante su exilio, recibió el apoyo de sus amigas Gabriela Mistral, quien le ofreció su casa en Lisboa, y Victoria Ocampo, quien la invitó a asistir a un congreso de Historia en Buenos Aires en 1937, donde impartió un ciclo de conferencias. Esto la motivó a establecerse indefinidamente en la capital argentina, rechazando una oferta para ocupar la cátedra de Literatura Española en Barnard College, de la Universidad de Columbia en Estados Unidos.
En Buenos Aires, María se dedicó a impartir conferencias, cursos, y a escribir artículos y libros. Intentó crear una nueva residencia similar a la de Madrid, pero no consiguió el presupuesto necesario. En enero de 1947, regresó brevemente a España tras la muerte de su hermano Gustavo, y pronunció un discurso en la inauguración de la Cátedra Ramiro de Maeztu en la Universidad Central de Madrid. Al regresar a Buenos Aires, falleció al año siguiente, el 7 de enero de 1948, siendo su cuerpo repatriado a España y enterrado con grandes honores en el mausoleo familiar en Estella (Navarra).
A lo largo de su vida, María de Maeztu demostró una profunda convicción feminista. Para ella, la emancipación de las mujeres no pasaba solo por la lucha de derechos políticos, sino también por el acceso al conocimiento y a la educación. Creía firmemente que solo a través de una educación igualitaria se podría construir una educación más justa, en la que hombres y mujeres tuvieran las mismas oportunidades de desarrollo personal y profesional.
Su trabajo, tanto en España como en el extranjero, fue fundamental para establecer las bases de lo que hoy consideramos los derechos de las mujeres a la educación y a una participación plena en la vida pública.
María de Maeztu fue una mujer adelantada a su tiempo, su papel en la educación de las mujeres españolas y su compromiso con el feminismo fueron determinantes para abrir puertas que habían estado cerradas durante siglos. Su relación con las Sinsombrero es simbólica, ya que aunque no formó parte del grupo de artistas y escritoras que rompieron con los moldes patriarcales desde la creación artística, fue una de las principales responsables de que esas mujeres tuvieran el espacio y las herramientas necesarias para hacerlo.
El legado de María de Maeztu sigue siendo un referente en el ámbito educativo y feminista, y su influencia continua marcando la historia de la igualdad de género en España.


domingo, 18 de agosto de 2024

Carl Honoré


Carl Honoré es un periodista y escritor canadiense conocido por ser uno de los principales defensores del movimiento "slow", un enfoque que promueve la desaceleración del ritmo de vida para mejorar la calidad de vida y el bienestar.
Nació en 1967 en Escocia pero criado en Canadá, Honoré ha vivido y trabajado en varios países como Brasil, Italia y el reino Unido y es también un conferencista internacional, siendo su trabajo destacado en medios de comunicación como The New York Times, The Economist, The Guardian y la BBC. A través de sus libros y conferencias, ha inspirado a personas de todo el mundo a reconsiderar la velocidad a la que viven sus vidas y a abrazar la idea de que a veces, hacer las cosas más despacio puede llevar a mejores resultados.







Estamos atrapados en la cultura de la prisa y de la falta de paciencia. Vivimos en un estado constante de hiperestimulación e hiperactividad que nos resta capacidad de gozo, y nos roba la posibilidad de disfrutar de la vida.





domingo, 11 de agosto de 2024

Juan Manuel Gil


Juan Manuel Gil es un escritor almeriense nacido el 5 de junio de 1979, licenciado en Filología Hispánica, conocido por su habilidad para fusionar realidad y ficción en sus obras y con un estilo narrativo fresco y original.
Aunque comenzó su carrera en la poesía, se ha destacado principalmente en la novela, explorando temas como las relaciones humanas, la memoria y la identidad. Formó parte de la primera promoción de residentes de la Fundación Antonio Gala, y ha colaborado en talleres de escritura creativa y medios de comunicación.






Algunos dicen que la poesía está en los límites de la comunicación, que llega a lugares donde uno no se atreve a asomarse, que nombra lo que carece de nombre.



No creía en la iglesia que se clavaba de rodillas por pura inercia. No soportaba la pintura que no manchara las manos de la gente. Solo hablaba si primero te había escuchado hablar y había entendido tus razones y tus miedos. Tampoco pensaba que fuera posible otra poesía que no llenara la calle de versos. Sufrió por cuanto amó.



Me dijo que la poesía nos distinguía de las bestias cuando la oscuridad lo abraza todo.





domingo, 4 de agosto de 2024

Ángeles Santos



Las Sinsombrero fueron un grupo de mujeres artistas de la Generación del 27, caracterizado por su independencia, su espíritu vanguardista y su lucha por visibilizar el trabajo de las mujeres en el mundo del arte.
Las Sinsombrero desafiaron las convenciones sociales de su época y se convirtieron en un referente para las futuras generaciones de artistas. Una de sus integrantes fue Ángeles Santos, pintora y artista gráfica catalana, que nació el 7 de noviembre de 1911 en Portbou (Gerona) y falleció el 3 de octubre de 2013 en Madrid.

Niña (retrato de Conchita) - 1929

Ángeles Santos Torroella era la primogénita de un matrimonio que unía las raíces salmantinas de su padre, inspector de aduanas, con los vínculos catalanes de su madre. Su hermano, Rafael, destacado crítico de arte, compartió con ella una profunda pasión por el mundo artístico.
Los constantes traslados de su familia, motivados por el trabajo de su padre, permitieron a Ángeles Santos conocer diversas regiones de España. Desde su infancia en Cataluña, pasando por ciudades como Salamanca y Valladolid, su vida fue un continuo viaje que enriqueció su sensibilidad artística. Fue en Sevilla donde descubrió su vocación pictórica, gracias a una monja que le animó a desarrollar su talento, y en Valladolid, bajo la guía de un maestro italiano, consolidó sus conocimientos y técnicas pictóricas.
Los veranos en Portbou fueron el escenario donde Ángeles Santos dio sus primeros pasos en la pintura, retratando a su familia. Su talento fue reconocido tempranamente, obteniendo un diploma en el Salón de Artistas Vallisoletanos, y críticos e intelectuales de la época como Jorge guillén y Federico García Lorca, reconocieron su talento excepcional y el carácter innovador de su obra, que fusionaba elementos expresionistas y surrealistas.

La tertulia - 1929

A principios de la década de 1930 se enfrentó a un difícil momento personal que la llevó a ser ingresada en un sanatorio, aunque, afortunadamente, se recuperó rápidamente, continuando con su carrera. Su talento fue reconocido y en 1930, la Asociación de Pintores y Escultores le dedicó una sala en el Salón de Otoño, donde pudo exponer algunas de sus obras, lo que marcaría el inicio de su proyección internacional, con exposiciones en ciudades como París, Copenhague y Pittsburgh, consolidándose su prestigio en el panorama artístico europeo en 1936 con su participación en la Bienal de Venecia.

Autorretrato

La producción artística de Ángeles Santos experimentó una pausa entre 1931 y 1932. Su mudanza a Barcelona y su matrimonio con el pintor emilio Grau Sala marcaron un punto de inflexión en su obra, volviéndose su estilo más luminoso y etéreo, influenciada por su entorno y por las tendencias artísticas del momento. Sin embargo, esta nueva etapa no fue del agrado de la crítica catalana, que prefería el estilo más sobrio y realista del Novecentismo. Ante estas críticas, Santos abandonó temporalmente la pintura para dedicarse a su familia y cuando decidió retomar su actividad artística, su obra se centró en temas más convencionales como retratos y paisajes urbanos, lo que le valió nuevas críticas por su aparente abandono del expresionismo que la había caracterizado en sus inicios.

Un mundo - 1929

Al estallar la Guerra Civil Española, Ángeles Santos y su familia se vieron obligados a exiliarse en Francia. Tras un breve periodo en París, regresó embarazada a España y se refugió en Canfranc, compaginando allí la maternidad con la docencia, impartiendo clases de dibujo. A pesar de las dificultades impuesta por la guerra y el exilio, continuó creando y exponiendo su obra, participando en exposiciones tanto en Zaragoza como en Madrid y Barcelona.

La tía Marieta - 1928

La Guerra Civil separó a Ángeles y Emilio durante un cuarto de siglo, y mientras él se quedo en París, formando una nueva familia, ella regresó a España con su hijo. Tras el fallecimiento de la nueva pareja de Grau, la pareja se volvió a reunir fijando su residencia en la capital francesa, aunque años más tarde, decidieron trasladarse a España, viviendo en localidades como Cadaqués, Sitges y Barcelona.
A pesar de su talento y su reconocimiento inicial, la obra de Ángeles Santos cayó en el olvido durante décadas, y fue en los años 70 cuando su trabajo comenzó a ser revalorizado y expuesto en importantes galerías y museos.

La marquesa de Alquibla - 1928

Su figura, junto a la de otras mujeres artistas, ha sido recuperada, contribuyendo a reescribir la historia del arte español.
Hoy en día, es considerada una de las figuras más importantes del arte español del siglo XX y su obra, marcada por el surrealismo onírico y una fuerte carga emocional, sigue cautivando a público y crítica.

Paisaje